Cada mañana al despertar, y
cada noche antes
de dormir, dar gracias por la vida que fluye dentro de ti, por todas las manifestaciones
de la vida, por todo lo bueno que el Creador te ha dado y les ha dado a los
demás, y por la oportunidad de crecer cada día un poco más. Debes dar gracias
por los pensamientos y las acciones del día anterior, y por la decisión de
perfeccionarte y la fuerza que te lleva a esforzarte por conseguirlo. Debes
pedir que sucedan cosas que beneficien a todos.

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