www.alexgrey.com
Estos dones se pueden desarrollo lar de muchas maneras. El
primer paso es comprender que están al alcance de todos, aunque su
manifestación será diferente en cada caso y cada persona los adquirirá de otra
manera.
Un gran corredor puede trabajar con su cuerpo hasta
desarrollar una enorme resistencia y una gran velocidad. Asimismo, es posible
lograr que la mente se convierta en un instrumento muy desarrollado.
El sur es el lugar del
invierno, de las nieves blancas que nos recuerdan los cabellos de nuestros
mayores. Ese el lugar donde surge la verdadera sabiduría, donde se encuentran
los maestros de los dones intelectuales. Sus símbolos son la montaña y el lago
sagrado. Estos son algunos de los dones que el viajero puede encontrar en el
sur de la rueda sagrada:
el
don de pensar
el
don de sintetizar
el
don de especular
el
don de predecir
el
don de distinguir
el
don de resolver problemas
el
don de imaginar
el
don de analizar
el
don de entender
el
don de calcular el don de organizar el don de criticar el don de recordar
el
don de interpretar los sentidos ocultos
Cuando un guerrero inicia su entrenamiento, puede sentirse
abrumado por la dificultad de aprender a recorrer largas distancias o a ayunar
por muchos días. El viajero que desee adquirir los dones del sur también
sentirá al principio que la tarea a la que se enfrenta es gigantesca o que no
tiene la capacidad necesaria para aprender.
maestras
del sur. Sus laderas se vuelven más escarpadas a medida que se avanza y el
camino se vuelve cada vez más difícil, pero si seguimos subiendo veremos más y
más lejos y nos haremos cada vez más fuertes.
Una de las grandes enseñanzas de la rueda sagrada es que
todos los seres humanos pueden adquirir dones en todos los puntos cardinales.
Sin embargo, hay muchos dones que no se adquieren ni automática ni fácilmente.
Por lo general, se requiere mucha determinación, junto a un gran esfuerzo
diario durante largo tiempo. La gran montaña es una de las
Pensemos, por ejemplo, en el desarrollo del don de la
memoria. Nadie nace con “mala memoria”. Nacemos con la capacidad de aprender y
dominar cuatro o cinco idiomas a la vez; de repetir exactamente lo que hemos
visto y oído, por complicado que sea. Una prueba de esto es que a los tres o
cuatro años ya hablabas casi perfectamente el idioma de tu comunidad. Si
hubieras nacido en China, habrías hablado chino con la misma facilidad que
hablas tu propia lengua. Pero con el paso de los años, y por muchas razones,
has dejado de ejercitar la inmensa capacidad de recordar que te dio el Creador.
Si no la hubieras abandonado, serías capaz de repetir cuando
quisieras todo lo que has oído o leído en la escuela y todo lo que has pensado
en tu vida. Es posible aprender a hacerlo. A través de un aprendizaje especial,
podrías adquirir una capacidad de memorizar que te haría parecer un genio
dondequiera que fueras. Por ejemplo, se puede echar una sola mirada a 30 ó 50
objetos colocados en una mesa o dentro de una pieza, y recordar exactamente qué
eran y dónde estaban varias horas e incluso días más tarde.
Esta y muchas otras capacidades mentales son un patrimonio de
todos los seres humanos. Sólo tenemos que dirigimos hacia el sur y esforzamos,
porque nada se adquiere sin pagar un precio.
El sur también se puede
considerar el lugar de la consumación y la realización. El viajero aprende allí
que todo llega a su fin.
En el sur los poderes de la voluntad alcanzan su máxima
expresión, cuando aprendemos a hacer realidad lo que en el pasado fue sólo una
visión lejana. La capacidad de completar lo que empezamos es muy importante
para nuestro bienestar. Es la última enseñanza sobre el desarrollo del poder de
voluntad.
Hemos aprendido de los maestros del poniente que a medida que
nos acercamos a una meta el camino se va haciendo cada vez más difícil. El
Creador nos ha dado el don de la perseverancia para ayudamos a avanzar. Pero
incluso si tenemos ese don, podemos flaquear al final, si dudamos que la meta
está cercana y de que realmente es posible alcanzarla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario