El conocimiento y la sabiduría
son necesarios para juzgar si la hora de la consumación está actualmente cerca.
Estos se adquieren a través del desapego. El don del desapego otorga al viajero
la capacidad de comprender el pasado, el presente y el futuro como una sola
cosa.
El desapego significa estar libres de odio, envidia, deseo,
ira y temor. Significa dejar de aferrarse a las cosas, incluso las que nos son
más queridas. Significa dejar atrás todo el conocimiento que hemos adquirido a
lo largo del camino, porque puede ser una carga demasiado pesada si se desea
llegar a la cima de la gran montaña y a las orillas del lago sagrado.
Dejar de aferrarse a algo (al conocimiento, al amor o al odio,
por ejemplo) no es desecharlo. Es apartarse de su sombra para ver todo desde
otra perspectiva.
Aprender a distanciamos de nuestras creencias, y también de
nuestros temores, nuestra ira, nuestra envidia, nuestro odioe incluso del
amorque sentimos or alguien es difícil, pero muy importante. Todas estas
emociones pueden dominamos e impedimos ensar claramente.
El temor, la ira, la envidia y el odio pueden limitar nuestra
capacidad de razonar. Los maestros sabios nos aconsej an evitarlos como
evitaríamos a una serpiente venenosa. Si el amor no se equilibra con la razón
también puede impedimos ver claramente.
Para poder tomar distancia de los pensamientos y las
emociones intensas, tenemos que aprender a observamos desde el centro de la
rueda sagrada. Desde allí, veremos que estamos entre lazados con todo cuanto
existe. Comprenderemos que somos un aspecto diminuto pero realmente sagrado de
un proceso muy amplio.
Cuando llegamos a ese punto de equilibrio, nada puede
dominamos, ni las emociones intensas ni los pensamientos. Cuando actuamos desde
ese centro sagrado, todo lo que hacemos responde a lo que decidimos hacer y a
la comprensión de que es bueno hacerlo.
Cuando
podamos observamos de esa manera, habremos aprendido la primera lección del
desapego. Habremos
aprendido
que no somos nuestro cuerpo, ni nuestros pensamientos, ni nuestras emociones
ni nuestra capacidad de comprensión, sino algo mucho más amplio y profundo.
Somos un ser que piensa y comprende. Somos un ser que siente y sabe. Podemos
observar nuestras emociones, nuestros pensamientos y lo que comprendemos, y
reconocer que son reflejos en el espejo del lago sagrado.
Cuando alcancemos el verdadero desapego, comprenderemos el
misterio del abandono. Podremos entregamos por completo en las manos del
Creador e iremos entendiendo
que
todo lo que nos ocurre es algo que nos ayuda a crecer y a desarrollamos
espiritualmente. Entenderemos que
El
aprendizaje del desapego y la entrega comienza en el fuego del amor y termina
en serenas reflexiones en las
orillas
silenciosas del lago sagrado, pero es algo que jamás puede transmitirse.

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