Servir a los demás, o ser útil a la familia, la comunidad, la nación o el
mundo, es uno de los propósitos principales por los cuales han sido creados
los seres humanos. No te preocupes de tus propios asuntos ni olvides tu tarea
más importante. Quienes consagran su vida al servicio de los demás son los
únicos que conocen la verdadera felicidad.
Actuar con moderación y respetar el equilibrio en todas las cosas.
Saber qué contribuye a tu bienestar y qué te conduce a la
destrucción.
Prestar atención a los consejos que te dan y seguirlos desde el corazón.
Estar abierto a recibir consejos que te lleguen de muchas maneras: en la
oración, en los sueños, cuando estás solo y en silencio, y a través de las
palabras y actos de los mayores y de los amigos sabios.

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